El nuevo mundo
Calpurnia,
es una chica joven que no conoce nada del mundo actual porque ha aparecido de
repente en este mundo paralelo al suyo, por una causa desconocida. Ella debe
quedarse a partir de ahora en este extraño mundo porque no sabe como regresar
al suyo.
Está
encerrada en un internado porque no tiene familia. Hace una vida como cualquier
otra chica de su edad, va a clases, hace los deberes, sale a jugar… Aunque ella es diferente, quiere conocer el mundo
nuevo en el que vive. Por ese motivo, se
escapa cada día después de comer del internado y se va a hacer expediciones y a
descubrir nuevas cosas. Siempre vuelve al internado porque no tiene techo donde
dormir y se siente a gusto en él.
Cuando
Calpurnia cruza la reja del internado y se siente libre fuera, lo primero que
hace es sentarse en un banco de una plaza cercana. Allí observa con interés los
edificios. Queda fascinada con la gran altura que tienen. Pisos y pisos uno
encima de otro. Hay un edificio en construcción, y Calpurnia esta alucinada con
las máquinas que trabajan en la obra. Son gigantescas. Unas transportan
material y otras elevan los obreros. Nunca hubiese imaginado que una máquina
pudiera hacer eso.
Después
cuando llega un autobús se sube y busca un asiento. Allí pasa sus mejores
momentos. Sus ojos no dejan de mirar todos los lugares por los que pasa
(avenidas, plazas, fuentes, monumentos…).La emociona ver tanto movimiento,
tanta gente arriba y abajo. Y sobre todo: los coches (esos aparatos que se
mueven tan rápido con gente y mercancía dentro).Le parece increíble que hagan
distancias tan grandes en tan poco tiempo. Eso sí se lo llevaría allí de donde
viene. Ja ja ja ja – se ríe sólo al pensar en que harían sus hermanos si lo
vieran.
Cuando
Calpurnia llega a una gran plaza, se baja del autobús y va hacia una zona llena
de niños jugando con objetos que ella nunca había tenido (columpios, toboganes,
etc.).Y corriendo empieza a subir y bajar en todos. Se siente feliz y
entusiasmada. Vuelve a su niñez.
Finalmente
entra en una tienda de electrónica y electrodomésticos. No deja de tocarlo todo
y preguntar a los empleados como funciona cada cosa. Cada día que va se centra
en un aparato (ordenadores, Ipads, lavadora, móviles…).Es increíble. No puede
ni creerse todo lo que pueden hacer esos pequeños aparatos. Ojalá en su casa
tuviera todo esto. Su madre estaría muy contenta con los electrodomésticos, y
sus hermanos alucinarían con los móviles y los ordenadores y sus juegos.
Al
atardecer, regresa en el autobús al internado. Por la reja medio rota, vuelve a
colarse dentro. Llega justo para cenar.
Después
en el sofá con sus compañeros mira el televisor (esa caja de mil colores y
sonidos).Le encanta, pero escucha muchas cosas que no le gustan del
medioambiente, de guerras, de conflictos entre las personas,….., y es ahí
cuando se siente triste y le gustaría volver a su casa para vivir más feliz en
la ignorancia del mundo que la rodeaba y con su familia.
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